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AL DIA

UNA CONVERSACIÓN ENTRE DOS PASTORES INNOVADORES.

David Yonggi Cho es pastor de la Iglesia Protestante más grande del mundo (Yoido Full Gospel Church en Seoul, Corea del Sur – con una membresía de 750.000 personas). Es una iglesia conocida por su ministerio de oración y por el uso de los Grupos Celulares para consolidar nuevos miembros y desarrollar líderes laicos. Cho comenzó la iglesia como una obra nueva hace 30 años.

Rick Waren es pastor de la iglesia Saddleback Valley Community Church en Lake Forest, California. Warren, a través de sus Ministerios Guiados con Propósito, ha influido en más de 100.000 congregaciones alrededor del mundo.

Recientemente ambos se encontraron en el sur de California para compartir un breve desayuno, y nosotros grabamos su conversación para usted:


Warren: ¿Cómo permanece usted renovado en el ministerio?

Cho: Cuando inicié mi iglesia en 1968, podía dedicar cinco horas diarias a la oración - ¡una especie de batalla espiritual! En América no se ve mucha guerra espiritual, pero en Oriente es posible ver templos paganos, y realmente uno debe pelear si se quiere tener una obra en el lugar debido a la oposición que se levantará. Por eso realmente dependía de la oración. El lugar al cual fui para plantar mi iglesia estaba lleno de santuarios, y los sacerdotes de esos santuarios trataron de intimidarme. Ellos intentaron quemar las carpas de las iglesias nacientes. Para combatir esto, yo oraba cinco horas cada día. Pero en estos días usualmente dedico tres horas a la oración diaria, y si no permanezco en esta disciplina no me es posible mantener el compañerismo con el Espíritu Santo. Creo que los ministros no pueden mantener sus ministerios sin la unción del Espíritu Santo. Para mí, eso significa tres horas al día para cuidar mi intimidad con el Espíritu Santo.

Warren: ¿Qué le gustaría decirles a los pastores americanos?

Cho: Bien, pastores americanos... tienen maravillosos templos y una educación superior, pero usualmente los pastores americanos no pueden orar más de 15 minutos – así que este es el principal problema. Siempre he dicho que ustedes tienen todo – finanzas, templos, educación – pero están fallando en la determinación a orar. ¡No hay poder sin oración! Mucha gente aún no conoce la importancia real de la oración – pero como un ministro, deberías conocer que la oración es el fundamento del iglecrecimiento y del avivamiento. Los pastores americanos deberían determinarse a orar. Como usted sabe, en Corea tenemos una reunión de Oración en la Mañana, y muchos pastores americanos nos visitan. A veces me preguntan: “¿Cómo hace para motivar a la gente a venir a orar temprano en la mañana?”, a lo que yo respondo: “Primero, ¡tú mismo debes estar motivado!”

Warren: ¿Qué puede decirnos acerca del proceso de ayudar a la gente a crecer en Cristo? ¿Cuál es el proceso que utiliza su iglesia para llevar a los no creyentes a la madurez en Cristo?

Cho: Tenemos este tipo de organización: Cuando la gente se convierte, las enviamos a la Escuela de la Conversión. Allí son enseñados por seis semanas y se les provee de todos los materiales. Entonces son insertados en el Sistema Celular en su área, y allí reciben el cuidado a través de los Líderes de Célula.


Warren: ¿De qué manera utiliza la tecnología para atender las necesidades de cada uno en tan grande iglesia, es decir, para proveer atención personal cuando tiene a su cargo tantos miles de personas?

Cho: No podríamos manejar la situación sin el uso de las computadoras. Computadorizamos cada cosa en la iglesia - ¡cada aspecto! También hacemos uso de Internet. Ahora mismo estamos ofreciendo una “iglesia virtual” en donde la gente participa en los servicios a través de Internet. Quiero guiar a la gente al uso de Internet. Corea es muy pequeña – no cuenta con tanto espacio como en América, por lo que no podemos agrandar nuestros templos. Por si esto fuera poco, cada año tenemos 20.000 nuevos convertidos en nuestras iglesias, y no podemos ubicarlos en nuestro templo ni tampoco en los anexos. Por eso ahora tenemos una “iglesia virtual” y muchos de la joven generación participan en los servicios desde su hogar. Envían sus ofrendas por Internet. Pueden dar on-line.

Warren: ¿Cuántas iglesias caseras o células utilizan Internet y miran sus servicios a través de la red?

Cho: La mayoría de las iglesias caseras están usando el servicio por Internet ahora.

Warren: ¿Está hecho al mismo tiempo y ellos solamente hacen click para verlo? ¿Es un servicio en vivo?

Cho: Es un servicio en vivo, tanto los Domingos como los Miércoles. Pero también, cuando quiero dar instrucciones especiales o enseñanza para los grupos celulares, lo hago a través de Internet. De esta manera puedo dar una palabra especial o una instrucción a los ministros y a los líderes de célula en cualquier área geográfica.

Warren: ¿Parece entonces que los grupos celulares por Internet tienen más potencial de crecimiento que las iglesias satelitales?

Cho: ¡EXACTAMENTE! ¡Siempre le digo a nuestra gente que este es el ministerio de la siguiente generación! Sin Internet quedaremos fuera del sistema. Muchas personas de la nueva generación no asistirán a la iglesia debido al tráfico y a la falta de espacio en el templo. Pero ahora tenemos un sistema de transmisión por Internet con un fantástico programa para atraerlos, y ellos pueden quedarse en sus casas. Les digo a los jóvenes que no vengan a la iglesia, simplemente que permanezcan en sus hogares y reciban su enseñaza por medio de Internet. De esta manera hasta recibimos sus comentarios acerca de los sermones y servicios.

Warren: Saddleback tiene ahora un servicio en Internet, y estamos conectados con nuestros grupos pequeños a través de GroupNet, de manera que pueden interactuar en la red, e incluso compartir pedidos de oración, etc.

Cho: Pensaba que en un país tan grande como Estados Unidos no se interesarían en ese tipo de ministerio. Pero nosotros estamos tan apretujados que no tenemos otra manera para conservar el crecimiento, excepto yéndonos al ciberespacio!

Warren: Bien, de todos modos no importa de cuánta tierra se disponga porque eventualmente se llenará. Tenemos 120 hectáreas y en los primeros 20 años mi objetivo fue proveer un campus. Pero ahora, para los siguientes 20 años, nuestro objetivo es descentralizar, enviar a la gente hacia fuera.


Cho: He seguido su ministerio desde cerca por mucho tiempo de manera que conozco cada cosa que están haciendo, y mayormente me ha impresionado cómo han formado esta iglesia tan grande sin costos de construcción ¡Es algo muy sorprendente para nosotros!

Warren: Queríamos probarle al mundo que no hay que tener un edificio para que una iglesia crezca. Estábamos en los 10.000 asistentes antes de la construcción de nuestro primer templo. De modo que sabemos cómo crecer y ministrar sin edificios propios. Pero lo que estamos tratando de aprender ahora es cómo crecer a través de Internet en los hogares.

Cho: ¡Exacto! ¡La generación siguiente es de Internet! ¡Usar Internet es mucho mejor!

Warren: Aunque tuviéramos todos los templos necesarios, la pregunta es si la siguiente generación quiere adorar en templos enormes!

Cho: Necesitamos ambos ministerios juntos – una fuerte iglesia joven y un poderos servicio por Internet. Mediante la red puedo contactarme con usted desde Corea, en cualquier parte del mundo. Hay muchos Coreanos-Americanos participando a través de nuestro ministerio en Internet. ¡A través de Internet podemos tener comunión y servicios a nivel mundial!

Warren: Ustedes aún son la Iglesia más grande del mundo, con 750.000 miembros. ¿Cuál es el próximo paso de su iglesia, de acuerdo a su visión?

Cho: ¡Exactamente es el ministerio por Internet! Es necio edificar templos más y más grandes. ¡Es algo tonto gastar más dinero en iglesias satelitales! Uno nunca logra lo suficiente. Realmente creo esto, y le he anunciado a mi gente y mis ministros que el siguiente paso es introducirnos en un ministerio total en el ciberespacio, porque es una pérdida real de dinero el hecho de edificar templos más grandes.

Warren: ¡Sólo pensar en aquel dinero y cómo se podría usar para las misiones!

Cho: Hemos enviado alrededor de 500 misioneros alrededor del mundo. Algo impresionante es que dos años atrás fui invitado a celebrar una reunión en Dubai. La policía islámica se acercó y me dijo: “Si usted sale del área de la Embajada Británica será arrestado”. Sin embargo tuvimos 3.000 musulmanes asistiendo a la reunión cada noche, y muchos niños sauditas. Les pregunté: “Cómo supieron que estaba celebrando reuniones?”, a lo que ellos respondieron: “¡A través de su página Web! En Arabia Saudita no tenemos iglesia – no podemos tener Biblias, pero todavía podemos leer Internet. Estamos mirando su servicio por Internet en donde usted anunció que estaría visitando Dubai, por lo que nos tomamos nuestras vacaciones y vinimos!” ¡Ahora estamos ofreciendo servicios para Arabia Saudita a través de Internet – de alcance mundial en el ciberespacio – y ningún gobierno puede detenernos! ¡Este es el camino a seguir!

Warren: ¿Qué consejo podría usted darle a un ministerio que recién comienza?

Cho: En primer lugar, quisiera desafiarlo a que tenga una actitud muy positiva hacia el ministerio, ya que encontrará mucho desaliento. Segundo, debería tener visiones y sueños porque estos son las vías por las cuales Dios obra. Las visiones y los sueños vienen de la Palabra de Dios hacia uno – y por eso es muy importante tenerlos. Tercero, quisiera alentarlo a escuchar realmente la voz del Espíritu Santo – muy importante – muy desafiante. Porque para comenzar un ministerio exitoso, uno necesita un espíritu de aventura. Dios siempre se regocija con semejante persona. Esa es la clase de persona que Dios utiliza.


Warren: He leído sus libros acerca de la Visión y los Sueños. Comparta con los pastores acerca de cómo escuchar la voz del Espíritu Santo.

Cho: El Espíritu Santo siempre habla a través del Estudio Bíblico. Incluso esta mañana, estaba estudiando la Biblia y orando ante el Señor. Tenemos un montón de conocimiento en nuestras mentes, pero muy poco del conocimiento del corazón. Muchos pastores tratan de hablar a su gente utilizando el conocimiento intelectual pero no la sabiduría del corazón. Para recibir este tipo de sabiduría, debemos orar mucho y luego estudiar la Biblia y esperar ante el Señor. Mucha gente hace de su oración un monólogo hacia Dios, pero deberían esperar en el Señor hasta que Dios realmente inunde sus corazones. Cuando espero ante el Señor, Su voluntad viene como un rocío sobre mi corazón. Entonces, veo la gota de agua que cae, y el Espíritu viene como un rocío sobre mi corazón e influencia mi decisión. A través de esto yo recibo guía de parte del Señor. Por eso esperar en el Señor es tan importante. Mucha gente piensa que esto es una pérdida de tiempo, pero no lo es. Esta es la forma en que el Espíritu del Señor viene y habla apaciblemente.

Warren: ¿Cómo ha logrado levantar tantos líderes en su iglesia?

Cho: El principal trabajo es motivar a la gente. A través de mi experiencia he hallado que sólo el 10 % de la congregación entera será motivada a trabajar. Por eso les pido a mis ministros que busquen solamente a aquellas personas disponibles a quienes el Espíritu Santo está comenzando a desarrollar como Líder de Célula o como un ministro de los Líderes de Célula. Siempre estamos buscando gente en cada sección de nuestro ministerio, y les pido a mis ministros que levanten a estas personas.

Warren: ¿Qué es lo que buscá? ¿Qué les dice que tienen que buscar?

Cho: Naturalmente, aquellas personas que están dispuestas, y aprenden mucho por su cuenta, y están dedicadas verdaderamente a los perdidos; busco que amen la evangelización de corazón. Personas con estas características son candidatas para ser Líderes de Células.

Warren: Acerca de la gente que viene a Cristo en su Iglesia, ¿la mayoría de ellos lo hacen a través del servicio de adoración y entonces pasa a una Célula?

Cho: La mayoría a través de las Células. Muchos, muchos ministros malinterpretan el Ministerio Celular. Piensan que el Ministerio Celular es un Grupo de Comunión. Yo entreno a la gente para tocar con el Evangelio a sus vecinos inconversos. La mayoría de los inconversos encuentran complicado asistir a la iglesia. Algunos de ellos tienen temor de esto, especialmente con una iglesia grande. De modo que cuando son invitados a las casas de sus vecinos no sienten pánico. A través del sistema celular invitamos a los vecinos.

Warren: Ahora que usted puede brindar sus mensajes y otras enseñanzas dentro de los Grupos Celulares a través de Internet, ¿el Líder del Grupo Celular no debe ser tan buen maestro como antes?

Cho: No. Sigo preparando a los Líderes de Célula para que sean fuertes maestros, porque si ellos dependen de mi mensaje en Internet, nunca podrán transformarse en ministros de crecimiento. Usted me preguntó hace un tiempo acerca de alguno de los mayores errores que he cometido en mi vida. Pienso que he cometido un gran error al sostener económicamente los diarios informativos Cristianos. Tenemos más de un millón en circulación. Pero tenemos 11 páginas del Evangelio de Jesucristo dentro del periódico y eso motivó a que cada periodista me critique, diciendo que iba a pagar muy caro por poner el Evangelio en el periódico secular. Por más de 10 años cada mes he gastado tres millones de dólares para mantener el periódico. Y realmente pensé que había cometido un terrible error, pero después me di cuenta que este periódico estaba influenciando a nuestro gobierno. La mayoría de nuestros pastores hablan desde el púlpito de la iglesia y la sociedad no escucha, pero el papel se transformó en nuestro púlpito fuera del templo. Fue leído por los legisladores y los hombres de negocio. Ahora casi estamos quebrando y por eso mi sensación es que he cometido un error en mi vida. Es parte de mi misión local. De todos modos, ahora estamos realmente felices porque a través de este diario realmente podemos proteger a nuestras iglesias del mundo no-creyente.

Warren: Una pregunta personal: durante los años en los cuales Dios puso aquella debilidad en su vida, ¿cuándo estuvo tan débil, quizás por diez años?

Cho: Fui levantado de mi lecho de muerte de la tuberculosis. En 1968, cuando comencé mi ministerio, estaba muy débil. Todavía tenía algo de fiebre T.B., y continué teniendo problemas en el corazón. Siempre que mi corazón me daba problemas, perdía la fuerza y me parecía como que estaba muriendo. Entonces mucha gente me preguntaba por qué yo oraba por siempre por la sanidad. Aún ahora oro por la sanidad – porque para sobrevivir en aquellos días yo estaba predicando acerca de la sanidad divina – para desafiarme a mí mismo. De otra manera mi ministerio no continuaría. Me fortalecía a mí mismo al predicar, y de esa manera me mantenía avanzando. En 1964 caí, y el doctor me dijo que deje el ministerio. “En el estado en que se encuentra su sistema nervioso y su corazón, usted nunca sobrevivirá”, me dijo. Entonces realmente oré al Señor y le dije: “Es mi llamado – si dejo mi ministerio, no tengo necesidad de vivir. Dios no me respondería tan particularmente”. Paso a paso, por más de 10 años, Dios me puso en una vida bastante espinosa. Después de 10 años, lentamente Él comentó a tocarme y sanarme. Así que esto fue una gran prueba en mi vida.

Warren: ¿Pero qué fue lo que lo fortaleció en aquel tiempo?

Cho: En 1964, cuando tenía una infección casi completa, tenía una de dos opciones: delegar mi ministerio en los laicos o continuar manteniéndolo yo. Pero cuando traté de delegar mi ministerio a otros, todos presentaron excusas diciendo que estaban bastante ocupados, o que no tenían la preparación necesaria, o “tú recibes un salario por esto y yo no”. Entonces tuve que delegar la tarea en las mujeres. En la sociedad coreana, por largos períodos de tiempo, las mujeres no tenían poder ni voz en las iglesias, y yo comencé a utilizar a las mujeres. Esto fue un gran riesgo, pero no tenía alternativa. Era un paso de fe. Fue allí que las mujeres hicieron una contribución tremenda al crecimiento de la iglesia! Ahora todas las iglesias coreanas, incluyendo a la católica, han aceptado a las mujeres. Cuando viajo a Europa y América, desafiando a los pastores a utilizar a las mujeres para el servicio, siempre recibo mucha oposición, especialmente en Europa.

Warren: ¿Usted piensa que las iglesias americanas deberían estar más abiertas a la oración por milagros?

Cho: Siento que la mayoría de las iglesias americanas realmente no creen en los milagros de Dios. La iglesia se está institucionalizando demasiado. Pero le digo que por una nueva unción la iglesia americana puede comenzar a creer el milagro de la nación de la mano de Dios. Yo creo que hay un gran número de gente piadosa que podría ser utilizada en estos tiempos. Por otra parte, quiero afirmar la importancia de contar con las mujeres para el servicio cristiano. Las mujeres representan el sector menos usado en la iglesia. Nosotros, en Corea, las utilizamos para el servicio telefónico –hablan constantemente, aman hablar por teléfono. ¡Pongámosle el mensaje de Jesús en sus bocas! Las mujeres son una tremenda fuerza debido a la cultura – pero en la cultura occidental a ustedes los atemoriza emplearlas. Pero una vez que las mujeres tienen la libertad de trabajar como compañeras de liderazgo sucede una explosión de Líderes de Célula.


Warren: Por favor, ¿podría hacer una oración de bendición para los pastores que están leyendo esto?

Cho: Padre Celestial, te agradecemos por tantos maravillosos pastores y laicos en América. América es un fundamento fuerte del cristianismo a través del cual el mundo entero ha recibido grandes bendiciones y beneficios. Ahora oramos para que muchas ricas bendiciones sean sobre cada pastor americano, al igual que sobre cada cristiano, de manera que uses a América una vez más en el envío de misioneros a los confines de la tierra y cambien el mundo para Jesucristo. En el Nombre de Jesús hago esta oración...



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nullDavid Yonggi ChoRick Waren

LUTERO 31 DE OCT 1517

LUTERO 31 DE OCT 1517 Se dice que el doctor Martín Lutero, profesor de filosofía moral, clavó sus 95 tesis en deseacuerdo con la práctica de vender indulgencias, a las puertas de la Iglesia del Castillo, Wittenberg, el día 31 de Octubre de 1517. A pesar de que historiadores disputan si fue el propio Lutero quien físicamente clavó las tesis en la puerta de la Iglesia del Castillo, lo que sí es seguro es que mandó estas tesis a algunos amigos y a unos obispos; de repente la gente supo donde ubicar Wittenberg. Durante la guerra de siete años (1756-1763) la Iglesia del Castillo, incluso la puerta de las tesis, fue gravemente dañada. La presente puerta es de bronce, y la totalidad de las 95 tesis están gravadas sobre ella. Acontinuación las puedes leer desde tu asiento.

Disputación acerca de la determinación del valor de las indulgencias
Por amor a la verdad y en el afán de sacarla a luz, se discutirán en Wittenberg las siguientes proposiciones bajo la presidencia del R. P. Martín Lutero, Maestro en Artes y en Sagrada Escritura y Profesor Ordinario de esta última disciplina en esa localidad. Por tal razón, ruega que los que no puedan estar presentes y debatir oralmente con nosotros, lo hagan, aunque ausentes, por escrito. En el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Amén.

1. Cuando nuestro Señor y Maestro Jesucristo dijo: «Haced penitencia...», ha querido que toda la vida de los creyentes fuera penitencia.

2. Este término no puede entenderse en el sentido de la penitencia sacramental (es decir, de aquella relacionada con la confesión y satisfacción) que se celebra por el ministerio de los sacerdotes.

3. Sin embargo, el vocablo no apunta solamente a una penitencia interior; antes bien, una penitencia interna es nula si no obra exteriormente diversas mortificaciones de la carne.

4. En consecuencia, subsiste la pena mientras perdura el odio al propio yo (es decir, la verdadera penitencia interior), lo que significa que ella continúa hasta la entrada en el reino de los cielos.

5. El Papa no quiere ni puede remitir culpa alguna, salvo aquella que él ha impuesto, sea por su arbitrio, sea por conformidad a los cánones.

6. El Papa no puede remitir culpa alguna, sino declarando y testimoniando que ha sido remitida por Dios, o remitiéndola con certeza en los casos que se ha reservado. Si éstos fuesen menospreciados, la culpa subsistirá íntegramente.

7. De ningún modo Dios remite la culpa a nadie, sin que al mismo tiempo lo humille y lo someta en todas las cosas al sacerdote, su vicario.

8. Los cánones penitenciales han sido impuestos únicamente a los vivientes y nada debe ser impuesto a los moribundos basándose en los cánones.

9. Por ello, el Espíritu Santo nos beneficia en la persona del Papa, quien en sus decretos siempre hace una excepción en caso de muerte y de necesidad.

10. Mal y torpemente proceden los sacerdotes que reservan a los moribundos penas canónicas en el purgatorio.

11. Esta cizaña, cual la de transformar la pena canónica en pena para el purgatorio, parece por cierto haber sido sembrada mientras los obispos dormían.

12. Antiguamente las penas canónicas no se imponían después sino antes de la absolución, como prueba de la verdadera contrición.

13. Los moribundos son absueltos de todas sus culpas a causa de la muerte y ya son muertos para las leyes canónicas, quedando de derecho exentos de ellas.

14. Una pureza o caridad imperfectas traen consigo para el moribundo, necesariamente, gran miedo; el cual es tanto mayor cuanto menor sean aquéllas.

15. Este temor y horror son suficientes por sí solos (por no hablar de otras cosas) para constituir la pena del purgatorio, puesto que están muy cerca del horror de la desesperación.

16. Al parecer, el infierno, el purgatorio y el cielo difieren entre sí como la desesperación, la cuasi desesperación y la seguridad de la salvación.

17. Parece necesario para las almas del purgatorio que a medida que disminuya el horror, aumente la caridad.

18. Y no parece probado, sea por la razón o por las Escrituras, que estas almas estén excluidas del estado de mérito o del crecimiento en la caridad.

19. Y tampoco parece probado que las almas en el purgatorio, al menos en su totalidad, tengan plena certeza de su bienaventuranza ni aún en el caso de que nosotros podamos estar completamente seguros de ello.

20. Por tanto, cuando el Papa habla de remisión plenaria de todas las penas, significa simplemente el perdón de todas ellas, sino solamente el de aquellas que él mismo impuso.

21. En consecuencia, yerran aquellos predicadores de indulgencias que afirman que el hombre es absuelto a la vez que salvo de toda pena, a causa de las indulgencias del Papa.

22. De modo que el Papa no remite pena alguna a las almas del purgatorio que, según los cánones, ellas debían haber pagado en esta vida.

23. Si a alguien se le puede conceder en todo sentido una remisión de todas las penas, es seguro que ello solamente puede otorgarse a los más perfectos, es decir, muy pocos.

24. Por esta razón, la mayor parte de la gente es necesariamente engañada por esa indiscriminada y jactanciosa promesa de la liberación de las penas.

25. El poder que el Papa tiene universalmente sobre el purgatorio, cualquier obispo o cura lo posee en particular sobre su diócesis o parroquia.

26. Muy bien procede el Papa al dar la remisión a las almas del purgatorio, no en virtud del poder de las llaves (que no posee), sino por vía de la intercesión.

27. Mera doctrina humana predican aquellos que aseveran que tan pronto suena la moneda que se echa en la caja, el alma sale volando.

28. Cierto es que, cuando al tintinear, la moneda cae en la caja, el lucro y la avaricia pueden ir en aumento, más la intercesión de la Iglesia depende sólo de la voluntad de Dios.

29. ¿Quién sabe, acaso, si todas las almas del purgatorio desean ser redimidas? Hay que recordar lo que, según la leyenda, aconteció con San Severino y San Pascual.

30. Nadie está seguro de la sinceridad de su propia contrición y mucho menos de que haya obtenido la remisión plenaria.

31. Cuán raro es el hombre verdaderamente penitente, tan raro como el que en verdad adquiere indulgencias; es decir, que el tal es rarísimo.

32. Serán eternamente condenados junto con sus maestros, aquellos que crean estar seguros de su salvación mediante una carta de indulgencias.

33. Hemos de cuidarnos mucho de aquellos que afirman que las indulgencias del Papa son el inestimable reconciliado con Dios.

34. Pues aquellas gracias de perdón sólo se refieren a las penas de la satisfacción sacramental, las cuales han sido establecidas por los hombres.

35. Predican una doctrina anticristiana aquellos que enseñan que no es necesaria la contrición para los que rescatan almas o confessionalia.

36. Cualquier cristiano verdaderamente arrepentido tiene derecho a la remisión plenaria de pena y culpa, aun sin carta de indulgencias.

37. Cualquier cristiano verdadero, sea que esté vivo o muerto, tiene participación en todos lo bienes de Cristo y de la Iglesia; esta participación le ha sido concedida por Dios, aun sin cartas de indulgencias.

38. No obstante, la remisión y la participación otorgadas por el Papa no han de menospreciarse en manera alguna, porque, como ya he dicho, constituyen un anuncio de la remisión divina.

39. Es dificilísimo hasta para los teólogos más brillantes, ensalzar al mismo tiempo, ante el pueblo. La prodigalidad de las indulgencias y la verdad de la contrición.

40. La verdadera contrición busca y ama las penas, pero la profusión de las indulgencias relaja y hace que las penas sean odiadas; por lo menos, da ocasión para ello.

41. Las indulgencias apostólicas deben predicarse con cautela para que el pueblo no crea equivocadamente que deban ser preferidas a las demás buenas obras de caridad.

42. Debe enseñarse a los cristianos que no es la intención del Papa, en manera alguna, que la compra de indulgencias se compare con las obras de misericordia.

43. Hay que instruir a los cristianos que aquel que socorre al pobre o ayuda al indigente, realiza una obra mayor que si comprase indulgencias.

44. Porque la caridad crece por la obra de caridad y el hombre llega a ser mejor; en cambio, no lo es por las indulgencias, sino a lo mas, liberado de la pena.

45. Debe enseñarse a los cristianos que el que ve a un indigente y, sin prestarle atención, da su dinero para comprar indulgencias, lo que obtiene en verdad no son las indulgencias papales, sino la indignación de Dios.

46. Debe enseñarse a los cristianos que, si no son colmados de bienes superfluos, están obligados a retener lo necesario para su casa y de ningún modo derrocharlo en indulgencias.

47. Debe enseñarse a los cristianos que la compra de indulgencias queda librada a la propia voluntad y no constituye obligación.

48. Se debe enseñar a los cristianos que, al otorgar indulgencias, el Papa tanto más necesita cuanto desea una oración ferviente por su persona, antes que dinero en efectivo.

49. Hay que enseñar a los cristianos que las indulgencias papales son útiles si en ellas no ponen su confianza, pero muy nocivas si, a causa de ellas, pierden el temor de Dios.

50. Debe enseñarse a los cristianos que si el Papa conociera las exacciones de los predicadores de indulgencias, preferiría que la basílica de San Pedro se redujese a cenizas antes que construirla con la piel, la carne y los huesos de sus ovejas.

51. Debe enseñarse a los cristianos que el Papa estaría dispuesto, como es su deber, a dar de su peculio a muchísimos de aquellos a los cuales los pregoneros de indulgencias sonsacaron el dinero aun cuando para ello tuviera que vender la basílica de San Pedro, si fuera menester.

52. Vana es la confianza en la salvación por medio de una carta de indulgencias, aunque el comisario y hasta el mismo Papa pusieran su misma alma como prenda.

53. Son enemigos de Cristo y del Papa los que, para predicar indulgencias, ordenan suspender por completo la predicación de la palabra de Dios en otras iglesias.

54. Oféndese a la palabra de Dios, cuando en un mismo sermón se dedica tanto o más tiempo a las indulgencias que a ella.

55. Ha de ser la intención del Papa que si las indulgencias (que muy poco significan) se celebran con una campana, una procesión y una ceremonia, el evangelio (que es lo más importante)deba predicarse con cien campanas, cien procesiones y cien ceremonias.

56. Los tesoros de la iglesia, de donde el Papa distribuye las indulgencias, no son ni suficientemente mencionados ni conocidos entre el pueblo de Dios.

57. Que en todo caso no son temporales resulta evidente por el hecho de que muchos de los pregoneros no los derrochan, sino más bien los atesoran.

58. Tampoco son los méritos de Cristo y de los santos, porque éstos siempre obran, sin la intervención del Papa, la gracia del hombre interior y la cruz, la muerte y el infierno del hombre exterior.

59. San Lorenzo dijo que los tesoros de la iglesia eran los pobres, mas hablaba usando el término en el sentido de su época.

60. No hablamos exageradamente si afirmamos que las llaves de la iglesia (donadas por el mérito de Cristo) constituyen ese tesoro.

61. Esta claro, pues, que para la remisión de las penas y de los casos reservados, basta con la sola potestad del Papa.

62. El verdadero tesoro de la iglesia es el sacrosanto evangelio de la gloria y de la gracia de Dios.

63. Empero este tesoro es, con razón, muy odiado, puesto que hace que los primeros sean postreros.

64. En cambio, el tesoro de las indulgencias, con razón, es sumamente grato, porque hace que los postreros sean primeros.

65. Por ello, los tesoros del evangelio son redes con las cuales en otros tiempos se pescaban a hombres poseedores de bienes.

66. Los tesoros de las indulgencias son redes con las cuales ahora se pescan las riquezas de los hombres.

67. Respecto a las indulgencias que los predicadores pregonan con gracias máximas, se entiende que efectivamente lo son en cuanto proporcionan ganancias.

68. No obstante, son las gracias más pequeñas en comparación con la gracia de Dios y la piedad de la cruz.

69. Los obispos y curas están obligados a admitir con toda reverencia a los comisarios de las indulgencias apostólicas.

70. Pero tienen el deber aún más de vigilar con todos sus ojos y escuchar con todos sus oídos, para que esos hombres no prediquen sus propios ensueños en lugar de lo que el Papa les ha encomendado.

71. Quién habla contra la verdad de las indulgencias apostólicas, sea anatema y maldito.

72. Mas quien se preocupa por los excesos y demasías verbales de los predicadores de indulgencias, sea bendito.

73. Así como el Papa justamente fulmina excomunión contra los que maquinan algo, con cualquier artimaña de venta en perjuicio de las indulgencias.

74. Tanto más trata de condenar a los que bajo el pretexto de las indulgencias, intrigan en perjuicio de la caridad y la verdad.

75. Es un disparate pensar que las indulgencias del Papa sean tan eficaces como para que puedan absolver, para hablar de algo imposible, a un hombre que haya violado a la madre de Dios.

76. Decimos por el contrario, que las indulgencias papales no pueden borrar el más leve de los pecados veniales, en concierne a la culpa.

77. Afirmar que si San Pedro fuese Papa hoy, no podría conceder mayores gracias, constituye una blasfemia contra San Pedro y el Papa.

78. Sostenemos, por el contrario, que el actual Papa, como cualquier otro, dispone de mayores gracias, saber: el evangelio, las virtudes espirituales, los dones de sanidad, etc., como se dice en 1ª de Corintios 12.

79. Es blasfemia aseverar que la cruz con las armas papales llamativamente erecta, equivale a la cruz de Cristo.

80. Tendrán que rendir cuenta los obispos, curas y teólogos, al permitir que charlas tales se propongan al pueblo.

81. Esta arbitraria predicación de indulgencias hace que ni siquiera, aun para personas cultas, resulte fácil salvar el respeto que se debe al Papa, frente a las calumnias o preguntas indudablemente sutiles de los laicos.

82. Por ejemplo: ¿Por qué el Papa no vacía el purgatorio a causa de la santísima caridad y la muy apremiante necesidad de las almas, lo cual sería la más justa de todas las razones si él redime un número infinito de almas a causa del muy miserable dinero para la construcción de la basílica, lo cual es un motivo completamente insignificante?

83. Del mismo modo: ¿Por qué subsisten las misas y aniversarios por los difuntos y por qué el Papa no devuelve o permite retirar las fundaciones instituidas en beneficio de ellos, puesto que ya no es justo orar por los redimidos?

84. Del mismo modo: ¿Qué es esta nueva piedad de Dios y del Papa, según la cual conceden al impío y enemigo de Dios, por medio del dinero, redimir un alma pía y amiga de Dios, y por que no la redimen más bien, a causa de la necesidad, por gratuita caridad hacia esa misma alma pía y amada?

85. Del mismo modo: ¿Por qué los cánones penitenciales que de hecho y por el desuso desde hace tiempo están abrogados y muertos como tales, se satisfacen no obstante hasta hoy por la concesión de indulgencias, como si estuviesen en plena vigencia?

86. Del mismo modo: ¿Por qué el Papa, cuya fortuna es hoy más abundante que la de los más opulentos ricos, no construye tan sólo una basílica de San Pedro de su propio dinero, en lugar de hacerlo con el de los pobres creyentes?

87. Del mismo modo: ¿Qué es lo que remite el Papa y qué participación concede a los que por una perfecta contrición tienen ya derecho a una remisión y participación plenarias?

88. Del mismo modo: ¿Que bien mayor podría hacerse a la iglesia si el Papa, como lo hace ahora una vez, concediese estas remisiones y participaciones cien veces por día a cualquiera de los creyentes?

89. Dado que el Papa, por medio de sus indulgencias, busca más la salvación de las almas que el dinero, ¿por qué suspende las cartas e indulgencias ya anteriormente concedidas, si son igualmente eficaces?

90. Reprimir estos sagaces argumentos de los laicos sólo por la fuerza, sin desvirtuarlos con razones, significa exponer a la Iglesia y al Papa a la burla de sus enemigos y contribuir a la desdicha de los cristianos.

91. Por tanto, si las indulgencias se predicasen según el espíritu y la intención del Papa, todas esas objeciones se resolverían con facilidad o más bien no existirían.

92. Que se vayan, pues todos aquellos profetas que dicen al pueblo de Cristo: «Paz, paz»; y no hay paz.

93. Que prosperen todos aquellos profetas que dicen al pueblo: «Cruz, cruz» y no hay cruz.

94. Es menester exhortar a los cristianos que se esfuercen por seguir a Cristo, su cabeza, a través de penas, muertes e infierno.

95. Y a confiar en que entrarán al cielo a través de muchas tribulaciones, antes que por la ilusoria seguridad de paz.

Wittenberg, 31 de octubre de 1517